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La relación entre Ataques de perros y la Tolerancia de los Ladridos

Te preguntarás, ¿qué tienen en común el estudiante de preparatoria que le disparo a sus compañeros de escuela en Colorado y el perro que atacó a una niña en frente de tu casa? La conexión está en que ambos eventos tuvieron el mismo proceso, un fenómeno llamado Shaping (moldear, dar forma), que también se conoce como el procedimiento de aproximaciones sucesivas.

Una respuesta que una persona o perro dan por primera vez, sea un joven disparándole a sus compañeros o un perro mordiendo a un niño del vecindario es conocido como "comportamiento nuevo".

Todos los comportamientos nuevos, sean buenos o malos, salen a relucir por medio de este proceso llamado Shaping. La adquisición de trucos de obediencia en perros, el desarrollo del lenguaje y lectura en humanos, así como las habilidades atléticas y los talentos musicales son traídos a la superficie por medio de Shaping. Cada habilidad de comprensión desarrollada es el producto de muy numerosos y muy pequeños procedimientos. Esto incluye la agresividad, tanto humana como canina.

Los investigadores han descubierto como trabaja este fenómeno Shaping, pero recuerda, no lo inventaron. Existe en la naturaleza y aquí explico como funciona.

Una niña del grupo de los Scout pasa vendiendo galletas casa por casa, se para en tu patio delantero y, sin saber, camina cerca de tu perro el cual está atado a un soporte a un lado de la casa. El perro arremete contra ella y la muerde dos veces antes de que pueda escapar y alejarse lo suficiente para que la correa detenga al animal.

Pregunta: ¿Por qué es que el perro mordió a la niña?, puedes decir que lo hizo porque se le dió la gana, pero esa respuesta es ridícula. ¿Por qué es que este perro en particular se sintió en el humor de morder a alguien cuando cualquier otro perro hubiese ignorado por completo el asunto? Para entender porque es que el perro atacó, remontémonos un año atrás cuando el perro estaba atado al frente de la casa sin nada que hacer. Se sentaba callado por largo tiempo pero nada bueno pasaba. Aunque se sentara por siglos callado nada ocurría, lo cual es importante porque un comportamiento que no tiene premio es probable que no continúe por mucho tiempo. Así que el perro cansado de esperar intentó un comportamiento nuevo.

La única actividad recreacional que tenía disponible era mirar a la gente pasar y encontrar formas de interactuar con ellos. Se dió cuenta de que cuando ladraba la gente lo miraba atentamente. Así que empezó a ladrarle a la gente que pasaba, aprendió también que si ladraba más fuerte y por más tiempo funcionaba aun mejor. Pero lo que definitivamente le funcionaba increíblemente bien era si ladraba de forma agresiva. Vaya que la gente volteaba a verlo, a veces hasta lograba hacer contacto visual.

Un perro que ladra a los peatones mientras está parado es más inquietante que un perro que ladra sentado o acostado. Al estar parado el perro aprendió que la gente se concentraba más en él. También notó que al estar parado y ladrar le prestaban atención minuciosa, lo cual no era posible conseguir de otra forma. Después de eso solo ladraba parado.

Un día mientras estaba durmiendo se despertó para encontrar a alguien pasando por la banqueta muy cerca de donde estaba. Ladró y se paró de repente en sus cuatro patas para que lo miraran y cuando lo hizo, el humano entró en pánico y corrió hasta que se dio cuenta de que el perro estaba encadenado. Esa fue la respuesta más dramática que el perro jamás tuvo, se emocionó y su logro lo llenó de orgullo. Siempre había estado separado del mundo, con un estatus social cerca de la nada, pero ahora descubrió que con un ladrido corto y un levantamiento sorpresivo podía forzar a la gente a someterse, lo cual significaba que él era el perro dominante. Durante su vida entera se le había negado la oportunidad de lograr algo. Día tras día se encontraba a si mismo sin oportunidades de aplicar su energía.

Y ahora todo había cambiado, tenia un modo de generar situaciones emocionantes y al mismo tiempo incrementar su posición social. Finalmente tenía una vocación. Su nuevo trabajo consistía en proteger su territorio y mostrar su estatus dominante a todos los que pasaran.

Por meses amenazó a todo el que se acercara a su territorio, pero nadie nunca lo desafió, en su mente eso significaba que el era demasiado poderoso para ellos.

Humano tras otro, todos mostraban comportamiento sumiso ante él, consideraba a cada uno de ellos como una nueva victoria y una reafirmación de su posición de perro dominante. Al percibir su posición social solidificada se hizo más bravo.

Eventualmente se dio cuenta de que no solo al ladrar y saltar en sus patas podía oler la esencia del miedo y sumisión en los humanos. Cada movimiento sorpresivo, combinado con ladridos y gruñidos podía hacerlos salir huyendo, especialmente si corría hacia ellos. Su técnica favorita era arremeter contra ellos hasta que la cadena lo parara. Después peleaba contra la cadena, furioso, tratando de zafarse de ella. Se dio cuenta de que funcionaba mejor si dejaba que se acercaran lo suficiente para hacer su movimiento. Algunas veces hasta gritaban y tiraban cosas o se tropezaban consigo mismos antes de darse cuenta de que estaba encadenado. Para él esto era entretenimiento puro y su capacidad de agresión creció junto a su sentido de orgullo y logro. Desde el punto de vista del perro no fue la gran cosa morder a la niña. Fué solo parte de lo que ya estaba haciendo.

Nota que el perro empezó ladrando, después ladro intensamente, después ladro agresivamente. Con el tiempo cambio de posición, de sentado a parado, después se movió agitadamente, arremetió y mordió. Así es como un comportamiento complejo funciona, no es solo que de pronto se materializa de la nada. Se desarrolla sistemáticamente, en secuencia, paso a paso, va tomando forma, por medio de shaping.

El proceso de moldeo hacia un comportamiento violento es una caminata metódica en un sendero en el cual, con cada paso que da, el sujeto se vuelve más agresivo, más hábil y más violento. La clave para prevenir un comportamiento violento está en interrumpir el proceso de shaping lo más pronto posible, antes de que las habilidades estén establecidas. Para hacer eso necesitamos que el comportamiento agresivo sea castigado y alternativas sanas estén disponibles. Observas al niño con tendencias agresivas e intervienes pronto. Tomas acción cuando el sujeto está experimentando y tentando terreno en el sendero de la agresión. Ese es el momento para actuar, no esperes hasta que las habilidades estén bien aprendidas para hacerlo.

Una vez que el proceso de Shaping está completo y una persona o un perro han adquirido habilidades de agresión, es seguro que van a querer explorar los límites de su nuevo talento. Esto es lo que ocurrió en Columbine High School, donde los oficiales aprendieron que no puedes esperar a que los estudiantes desarrollen completamente habilidades agresivas para después tomarlos en serio y aparecerte con una camioneta llena de armas.

El centro para Control de enfermedades dice que los ataques de perros ya son epidémicos. Así que gobiernos locales tomen nota. Sin duda tu pueblo tiene ladradores encadenados, encerrados en una cerca amenazando gente que pasa. No esperes al momento en el que la puerta esté abierta, la cadena se rompa o alguien entre a la propiedad para tomar las medidas necesarias. El momento adecuado para intervenir es cuando el perro le ladra a la gente. Entre más tiempo se le permita ladrar más agresivo será, con un incremento en la posibilidad de que eventualmente lastimará a alguien.

Es un escándalo que esos en los que confiamos para que cuiden al pueblo hayan hecho la decisión de tolerar ladridos. Al permitirle a un perro amenazar, también se le está dando luz verde para atacar y morder. Sin duda la epidemia de mordidas y agresión canina es responsabilidad de las autoridades quienes deciden ignorar el asunto por completo.


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