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Sección 4 de 7
Cómo convencer a tu vecino para que calle a su perro


Típica sucesión de acontecimientos

Si piensas presionar a ese vecino para que se responsabilice de su perro necesitas entrar a la cueva del lobo sabiendo que hay una serie de acontecimientos que casi siempre ocurren.

Hay un 95% de probabilidad de que las cosas no se arreglen en tu primera visita al confrontar a tu vecino. No va a corregir al animal y los ladridos van a continuar. Puedes explicarle que estás sufriendo, hablar bonito y bien con el dueño acerca de su animal y darle toda la información que necesita. Aun así, independientemente de lo que tu vecino te diga, hay un 95% de chance que los ladridos continuarán sin cambios.

Bien, ya estamos claros: tu primera visita amable no va a darte resultados. Y me da mucha pena decirte que tampoco tu segunda o tercera, cuarta o quinta visita darán resultado si estas lidiando con un tipo o tipa de lo peor. Necesitas comprender que cooperación amistosa no es la naturaleza de la gente maliciosa y necia, no se los enseñaron de chiquitos.

Una vez que te das cuenta que tienes un vecino de esta clase checa lo más pronto posible las leyes de tu país y de preferencia de tu comunidad, ciudad o pueblo, si no hay leyes que te protejan contra vecinos con perros viciosos tienes dos opciones: Te das por vencido y aceptas el abuso o como mula inicias el proceso de hartarlo de ti hasta que él se de por vencido.

Si te decides por la segunda opción ponte listo porque estas moviéndote en terreno peligroso y vas a requerir hacer planes cuidadosos, auto disciplinarte y aprender a usar estrategias para evitar consecuencias indeseables.

Necesitas tener cuidado con esto: Desde el punto de vista de tu vecino tú eres el malo y él la víctima inocente, entre más lo presiones más seguro va a estar de que estás abusando de él, puedes apostar que las cosas van a ser así, es algo que en su perspectiva insidiosa debe ser así.

¿Por qué?, bueno, ese tipo de personas, obstinadas e intratables, con perros que ladra histéricamente tienen condiciones médicas que se llaman desórdenes de personalidad y pueden ser diagnosticados por cualquier médico, estos desórdenes se llaman: Narcisismo, Paranoia, Trastorno de Personalidad Antisocial, Trastorno de la personalidad Limítrofe. Esta gente es incapaz de interactuar con la sociedad respetuosamente.

En la mente de esta gente cada persona que ellos se encuentran en su vida es su superior o su inferior, es el mismo fenómeno que encontramos en los perros. La diferencia es que los perros son felices siendo los inferiores, pero los enfermos psicológicos con personalidades depredadoras solo son felices cuanto sienten que ellos son los que tienen el poder. Para más o menos entender a esta gente tienes que asimilar que para ellos no es felicidad convivir armoniosamente con sus semejantes, para ellos felicidad significa tener a todo mundo en conflicto, enojados y así mostrar su superioridad.

Si realmente estás tratando con uno de esos tipos tienes que comprender que al llenar tu casa de ladridos te está mandando su mensaje de que es muy macho y él es el jefe. Cuando le pides que aquiete a su animal lo toma como que tú quieres tomar el trono del dominio. Para tu vecino, callar a su perro o no, es una competencia que va determinar quien es el triunfante y quien es el humillado.

En la percepción de una gente de este tipo el acto de entrenar a su perro significaría darte el completo control de su casa, y es algo que el o ella simplemente no harán, si no son los dominantes automáticamente serán los inferiores y no lo pueden soportar.

Con esta forma de ver las posiciones sociales no hay forma de que tu vecino aquiete a su perro fácil y rápidamente. Dado su problema de personalidad no puede ayudarte, simplemente no puede seguir instrucciones, órdenes o peticiones y esto le da una desventaja: no puede defenderse sin mentir.

Imagina que alguien le dice al vecino malicioso: "He oído que tienes problemas con un vecino, ¿qué pasa?"

Si el vecino dice la verdad y describe las cosas como pasan tiene que decir: "Tengo un perro sin entrenar ladrando como histérico a unos cuantos metros de la casa de mi vecino. Los ladridos están bajando su calidad de vida y su familia está sufriendo terriblemente. Quiere que me haga responsable del animal y terminar con su problema, pero me niego y por eso es que tenemos problemas." Si tu vecino dijera la verdad pondría al descubierto el vil, abusivo, odioso que es.

Realmente no puedes esperar que una persona así responda a tu petición de corregir a su perro y realmente no se puede defender sin mentir. Esta gente va a fabricar una nueva situación donde tú lo estás torturando y ellos tienen que sufrir tu tiranía. Puedes contar con que este caso para el manicomio va a tratar de darle vuelta a las cosas y va a convencer a todo mundo de que tú eres un diablo y lo torturas a diario. Si no eres cuidadoso va a salirse con la suya.

Esta es tu parte vulnerable: si vas mucho a su casa para discutir sobre el problema que te ha creado vas a quedar como el villano de la vecindad y de pronto te darás cuenta que hay muchos otros vecinos que están de su lado: los vecinos que no saben que las leyes no te protegen se van a preguntar porqué diablos no llamas a la policía para que ellos manejen el asunto. Y los que ignoran que los perros se entrenan fácilmente van a preguntarse porqué le estás pidiendo al tipo lo imposible.

También tienes que lidiar contra el hecho que mucha gente honestamente piensa que una persona tiene el derecho inviolable de tener a su perro como lo quiera tener, incluso en un edificio de departamentos. Mencionemos también a todas esas almas afortunadas que nunca han sido molestados por ruidos excesivos y se les hace imposible creer que sea "tan malo". Esa gente realmente considera tu comportamiento como ultrajante.

Así que ya lo ves, con todo esto contra ti no es difícil para tu vecino intratable convencer a la gente de que él es tu víctima y que la única razón por la que tu insistes tanto con el asunto del perro es porque eres un neurótico ­busca- pleito y todo este problema no tiene nada que ver con un animal escandaloso que vive a unos metros de tu casa donde tu familia tiene sus actividades de la vida diaria.

Ese es el dilema, si vas con las autoridades no va a pasar nada, y si le pides cortésmente al dueño te ignora. Por otro lado si insistes mucho, la vecindad te va a considerar como un tipo agresivo busca pleito. No cabe duda de que es una situación difícil, pero hay un caminito muy pequeño y frágil que podrías cruzar.

Lo más importante es conseguir el número telefónico del tipo en tu primer encuentro, después de eso habla solamente por teléfono con él. Algunas veces la situación va a requerir que vayas personalmente a su casa, pero habla por teléfono tanto como te sea posible. Esto también va a disminuir sus posibilidades de pintarte como el agresivo o el tirano del vecindario.

Algo mas que podrías hacer es ofrecerle comprar un collar electrónico. Mi amarga experiencia es que es mucho más fácil y menos debilitante gastar el dinero para comprar ese artículo. Si acepta lo del collar pónselo al perro y cuéntate como los pocos afortunados que sí pudieron, lo pocos muy afortunados.

Si rechaza tu oferta (lo que la mayoría hace) tienes dos alternativas y una es peor que la otra. En este punto tienes que aprender a aceptar el estrés que este problema le causa tu familia o iniciar el proceso de contactar al dueño del perro constantemente.


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