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Sección Dos de once:
Ruido: Un problema de Salud
Agencia de Protección ambiental de los Estados Unidos de América


Sordera

"La sordera, como la pobreza, atrasa y debilita a sus víctimas".
Helen Keller

Ruido suficiente como para causar sordera se encuentra por todas partes: nuestro trabajo, nuestro entretenimiento, recreación, etc. Nuestros vecindarios y casas están llenas con niveles de ruido potencialmente peligrosos. No es de extrañar que 20 millones de americanos, o más, están expuestos diariamente a ruido que esta dañando sus oídos permanentemente.

En la mayoría de los casos la perdida de oído es gradual, empeora con el tiempo. La primera señal usualmente empieza con palabras que no son escuchadas en una conversación general y en dificultad entendiendo palabras oídas por el teléfono. Desafortunadamente cuando se reconocen las señales es demasiado tarde para recuperar lo perdido. Para entonces ha disminuido grandemente la habilidad para escuchar altas frecuencias de sonido, como por ejemplo una flauta, un flautín, incluso el sonido de las hojas de los árboles. Al avanzar, el daño se vuelve más notable y empieza a incapacitar a la persona. No hay cura. Hay aparatos para ayudar a escuchar pero estas máquinas no reparan nuestro oído dañado, sin embargo ayudan limitadamente a algunas personas.

La gente con sordera parcial a causa de la exposición al ruido no viven necesariamente en total silencio. Muchos sonidos son audibles para ellos pero estos sonidos están distorsionados a más volumen, más altos, son percibidos en diferente lugar o con diferente claridad. Las consonantes, especialmente sonidos con frecuencias altas como la "s" o la "ch" son algunas veces totalmente irreconocibles de otros sonidos. El discurso puede estar mezclado sonando como si el orador tuviese la cabeza metida en un barril. Cuando las personas con sordera son expuestas a un sonido muy fuerte pueden experimentar dolor y molestias. También sufren de zumbidos irritantes o rugidos en la cabeza.

Hay otros problemas que las personas con sordera sufren: angustia emocional causada, quizás sin intención, de amigos y asociados que pierden deseo de participar en conversaciones con el enfermo o no quieren hacerle compañía en otras actividades.

La inhabilidad de conversar normalmente ciertamente le hace difícil a la gente con sordera parcial la participación en lecturas, reuniones, fiestas y otras actividades sociales. Para una persona con sordera escuchar la Televisión, la radio o el teléfono, actividades importantes de la vida, son muy difíciles, a veces imposibles.

Al perder aun más capacidad auditiva el enfermo llega a sentirse severamente aislado. Entre más oído se pierde se incrementa la sensación de que se ha sido aislado del resto del mundo. Lo que eventualmente se puede perder es la habilidad de oír suficientes sonidos que mantengan el sentimiento de ser parte de un mundo vivo. La depresión se incrementa mientras que la sordera sigue igual, sin importar que haya sido gradual o repentina.

La idea de que la sordera es solamente el resultado de sonido industrial es peligrosamente errónea. Los niveles de ruido de muchos lugares y en algunos vehículos de transporte, por prolongados periodos de tiempo, están por encima de los niveles que se creen son causa de perdida de oído. Como regla, en cualquier situación en la que necesitemos elevar nuestras voces para ser escuchados, el ruido es demasiado fuerte y debe ser evitado.

El ruido puede causar sordera permanente.

La gente con sordera sufre molestias y aislamiento social.

La sordera no es solamente resultado de cierto tipo de trabajos.


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