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Sección 7 de 12:
Examinación detallada del proceso de entrenamiento antiladridos para tu perro


El Castigo

La primera cosa que necesitas saber sobre los castigos es la diferencia entre un castigo y algo que potencialmente puede castigar. Este último es algo que tu perro probablemente prefiere evitar. El castigo (también conocido como estimulo negativo) es aquello que reduce el número de veces que el perro se comporta mal, pero solamente funciona si es aplicado durante o inmediatamente después del mal comportamiento del perro.

Por ejemplo, tu perro probablemente preferirá que no lo golpees en la nariz, pero, ¿cómo puedes saber si eso es un castigo para él? Es fácil. Si castigas a tu perro de esta forma cada vez que ladra y los ladridos se reducen y eventualmente desaparecen, entonces para tu perro el golpe en la nariz es un castigo. Pero si no reduce los ladridos entonces no es un castigo, es solo algo que potencialmente puede castigarlo. Seguro te estas preguntando: bueno y ¿cómo se si esto es un probable castigo o un castigo?, la respuesta está en tu resultado: Si deja de ladrar es un castigo. Si no, pues no lo es.

He dicho ya varias veces que hay que castigar al perro dándole un golpecito en la nariz, pero debo aclarar: ningún castigo debe ser severo o cruel, solo debe ser lo suficientemente brusco para que el perro comprenda que debe dejar de ladrar. Sin embargo, la clave está en la consistencia, el castigo debe ser dado cada vez que el perro ladre.

Algunas personas me dicen que ellos castigan al perro pero este continúa ladrando. Este argumento es absurdo. Por definición, un castigo es algo que reducirá la cantidad de veces que el perro se comporta de manera equivocada. Puede que estas personas hayan salido y castigado al perro (según ellos), pero es obvio que para el perro no era un castigo puesto que los ladridos continuaron. Un verdadero castigo hubiese disminuido los ladridos en unos cuantos días hasta hacerlos desaparecer por completo.

Si piensas que tu perro no va a responder a ningún castigo estás completamente equivocado, el castigo te va a funcionar, pero debes encontrar uno adecuado para tu perro y por supuesto emplearlo de forma efectiva y consistente.

El arte de Castigar, si, ¡es un arte!

Aun cuando la segunda Guerra mundial estaba terminando los Japoneses se negaron a rendirse, a pesar de que toda esperanza se había perdido, ellos continuaron resistiendo hasta que la bomba atómica los dejo sin alternativas. Su testarudez se debía en gran parte al tono agresivo de unos documentos que Washington había enviado a Tokio. Estos papeles tenían como finalidad dar los términos y condiciones sobre la rendición japonesa. La intención americana era tratar con generosidad a los japoneses después de la guerra, pero el tono de los papeles hirió la sensibilidad de la cultura japonesa lo cual los llevó a concluir que después de la guerra iban a ser tratados muy severamente. Por eso pelearon, porque unos documentos tenían un significado para los japoneses que lo leyeron y otro muy diferente para los americanos que lo escribieron.

Mientras te preparas para entrenar a tu perro te haría muy bien recordar algo: los perros no son humanos cubiertos de pelo. Las diferencias culturales entre naciones son muy pequeñas comparadas con las que hay entre perros y humanos, nosotros interpretamos los eventos de acuerdo al filtro cognoscitivo que nos heredaron nuestros ancestros. Pero entre tu perro y tú es muy diferente: cualquier evento va a tener un significado para ti y otro muy diferente para tu perro. Por esto es que es completamente ridículo que se espera que los perros piensen y se comporten de acuerdo con las reglas de cordialidad y respeto de la sociedad humana.

Cuando socializamos a nuestros perros les enseñamos nuestra forma de hacer las cosas. Sin embargo los perros solo pueden entrar en nuestra realidad de una forma limitada. Si realmente quieres comunicarte con tu perro tienes que entender como es que él ve las cosas. Necesitas entrar en su realidad y expresarte en términos que él pueda entender para poder transmitirle tus intenciones y deseos.

Los perros se fijan mucho en el "estatus" social. Los humanos también por supuesto, pero los perros aun más. Tu perro le ha asignado una clasificación social a cada humano o perro que conoce, sus clasificaciones son dos: jefe/dominante/líder y sumiso/seguidor/sirviente. En su forma de ver las cosas todo mundo debe ser uno u otro.

Si el perro piensa que tú eres el jefe entonces seguro que él debe ser el sirviente y si piensa que él es el jefe entonces tú eres el sirviente. En la mente del perro todos están clasificados como: dominante/superior o sumiso/inferior, y tu perro sabe que él debe ser lo contrario a cualquiera de lo que tú eres.

Esto es importante para ti durante el entrenamiento porque en la percepción animal de tu perro, la criatura dominante tiene derechos y privilegios y la criatura sumisa tiene obligaciones que el dominante debe comunicarle de cierta forma. Si quieres que tu perro responda como si tú fueras el perro dominante entonces debes comportarte como los perros dominantes se comportan.

El perro dominante gruñe cuando ve que otro perro está haciendo algo que él no aprueba y quiere que deje de hacerlo. Si el comportamiento continua el perro dominante se abalanza en forma agresiva hacia el mal portado, si la situación lo amerita quizá hasta lo ataque con una serie de mordidas, el perro inferior se rinde inmediatamente. Entre perros todo está claro, un perro que se ve a sí mismo como inferior casi siempre se va a rendir para no ser mordido. No hay muchas heridas de mordidas entre perros: el líder comunica su intención de poner al perro inferior en sumisión por medio de esa embestida agresiva.

Un perro inferior que ve al perro dominante correr agresivo hacia él no se trauma, tiene la certeza de que el perro dominante tiene el derecho de decidir como deben ser hechas las cosas, y desde su perspectiva, la agresión física es la forma en que el perro dominante expresa sus deseos. El perro inferior no siente autocompasión, acepta las cosas tal y como son porque así se supone que deben ser. No se sienta a lamentarse de su suerte porque debe someterse a otro perro. No piensa dos veces, sólo obedece.

Cuando entrenes a tu perro necesitas castigar en la misma forma que un perro dominante castiga. En los últimos años he observado como uno de mis vecinos entrena a su perrita para no ladrar. Algunas veces, después de que la perra ladra, él la llama con voz llena de amor, parece que este señor piensa que de esta forma la perra va a dejar de ladrar. La realidad es que la perrita no tiene ni la menor duda de que el señor de la casa quiere que deje de ladrar, pero a ella no le interesa lo que él quiera, su comportamiento débil le ha dado todas las indicaciones de que ella, la perra, es la dominante \ jefa \ superior.

Así es como todo este asunto funciona: según el perro, tú debes ser dominante o sumiso. Esta perrita toma las fallas de su dueño como una indicación de su sumisión. Desde el punto de vista de un perro, si tú tomas una postura sumisa eso significa que le estás dando el mando. Es importante notar: un perro que piensa que tú tienes el estatus de sumiso \inferior \sirviente no se siente obligado en absoluto a tomar en cuenta tus deseos u órdenes.

Mi vecino siente que esta siendo "bueno" con su perra, pero el resultado es que hace imposible la comunicación con ella y de paso arruina la excelente relación que podrían tener.

A tu perro no le va a importa tu opinión sobre sus ladridos a menos que crea que tú eres el perro dominante y si lo quieres convencer de ello tienes que comportarte como los perros dominantes se comportan.

En el mundo canino el perro dominante corrige a los inferiores con embestidas agresivas. No es así como se hacen las cosas en nuestra sociedad pero los perros no son humanos con pelo, son perros, y esa es la forma en que ellos arreglan sus cosas.


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