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Sección 6 de 12:
Examinación detallada del proceso de entrenamiento antiladridos para tu perro


Entrenando a tu perro para que no ladre

Una técnica que funciona bien, siempre va a funcionar bien, esto se debe a que un trabajo exacto da resultados exactos. Por otro lado, si el método está planeado con descuido, con mucha suerte dará resultados mediocres.

Solía impartir un curso de psicología en el cual enseñaba procedimientos de aprendizaje, puse a los estudiantes a practicar con su propio perro en casa. Les enfaticé que para poder enseñarle a un perro a no ladrar se deben hacer siempre 4 cosas después de cada falta:

  1. Ve inmediatamente a donde el perro está (no lo llames hacia ti)

  2. di "No" e inmediatamente:

  3. sigue el "no" con un ligero golpe en la nariz usando dos de tus dedos.

  4. Después de hacer esto, entra a tu casa rápidamente.

Una de las estudiantes lo intentó y su reporte fue que los ladridos incrementaron justo después de que empezó el entrenamiento y que entre más lo intentaba el problema se hacía peor. Insistió en que estaba haciendo todo tal y como yo le indiqué, pero después me describió como interactuaba con el perro. Evidentemente la intervención que ella estaba usando no era la que yo le enseñé. Su método era así, cada vez que el perro ladraba ella:

  1. Iba inmediatamente donde el perro estaba

  2. Decía "no" e inmediatamente

  3. seguía el "no" con un ligero golpe de dos dedos en los cuartos traseros del perro y después

  4. jugaba con el perro por un minuto antes de entrar a su casa.

Esta persona cumplía muy bien los pasos uno y dos, pero lo que hacía en los pasos tres y cuatro eran muy diferentes del método que le mostré. Solamente los procedimientos exactos están garantizados. Procedimientos inexactos como el que ella usó producen resultados mediocres. En este caso los cambios que ella hizo fueron contraproducentes.

Es muy cierto que el golpecito en la nariz debe ser ligero para no ser doloroso, pero aun así debe ser proporcionado en tal forma que sea desagradable. Mi estudiante apenas tocaba al perro en el trasero, esto no era desagradable para el animal y no tenía efecto. De igual forma para ese perro la palabra "no" carecía de significado en esta etapa de su aprendizaje. "No" solamente funciona como un castigo después de que ha sido usado y asociado muchísimas veces con algo brusco y desagradable, como un golpecito en la nariz.

Todos esos factores se unieron para hacer que su procedimiento fuera inútil. Lo que lo hizo la situación aun peor fue que mi estudiante después de disciplinar a su perro socializaba con él y le demostraba su afecto antes de regresar a la casa, lo que en lenguaje canino se traduce como : "si ladro me recompensan". Cuando una respuesta (por ejemplo ladrar) está consistentemente seguida de un premio, la respuesta va a incrementarse inevitablemente, por esto es que este perrito continuaba ladrando.

El principal problema de los procedimientos correctivos de conducta es que la efectividad de estos está directamente relacionada con el grado de precisión con el que son ejecutados. En resumen: si quieres que tu entrenamiento funcione debes seguir la fórmula de manera exacta. Cambiar algún pequeño detalle puede convertirse en una enorme diferencia en tus resultados.

Eliminando las cosas que refuerzan el mal comportamiento

En tus esfuerzos para entrenar a tu perro tu primer paso debe ser eliminar todo lo que tu perro gane con los ladridos. Para determinar que es lo que esta reforzando la conducta debes ver que es lo que pasa inmediatamente después de que tu perro ladra. Si sus ladridos están seguidos por algún tipo de atención o eventos que el encuentra interesantes entonces eso es lo que refuerza su conducta.

Una de las reglas básicas que casi siempre se aplican es que si el animal está dando una respuesta, es porque debe haber algo que está reforzando esa respuesta. Es como un acto de magia donde el mago hace que su bella asistente flote en el aire mientras le pasa varios aros por su cuerpo para mostrar que nada la sostiene. Aunque tus ojos te dicen que la chica está levitando tú sabes que algo la sostiene porque de otra forma se caería. Es lo mismo con las respuestas de tu perro. Si la respuesta existe es porque hay algo que la refuerza. Esto no siempre se aplica con los ladridos crónicos.

Por ejemplo un perro aburrido puede que empiece a ladrar en ausencia de estímulos exteriores simplemente porque ladrarle a la nada es un poco mas entretenido que estarse ahí parado sin hacer nada (lo cual es su única alternativa). También hay perros que ladran para amenazar, esto puede que se deba simplemente a su código genético, este tipo de perros disfrutan lanzándole amenazas a la gente extraña.

Refuerza la respuesta incompatible

Un perro puede que ladre o que no ladre, pero definitivamente no puede hacer las dos cosas al mismo tiempo. Esto significa que puedes reducir la cantidad de ladridos simplemente reforzando los instantes de silencio, en otros términos: puedes reducir el problema de conducta reforzando una respuesta incompatible.

Puedes eliminar un problema de ladridos por medio de castigos. No es necesario premiar al perro con tu presencia por no ladrar, pero si lo hicieras sería mucho más fácil acabar con el problema y por supuesto: sería mucho menos angustiante para tu perro si la alternativa a sus ladridos fuese esperar un poco para que salieras a atenderlo, en vez de sentarse ahí por horas, solo y aburrido.

Puede que ocurra que no puedas reforzar la buena conducta porque el perro no deja de ladrar. Cuando tienes un perro que ladra prácticamente cada segundo tienes que castigar los ladridos de forma continua, hasta que llegues al punto en el que el perro está callado algunas veces. Ahí puedes empezar a reforzar los espacios de silencio.


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