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Sección 3 de 12:
Examinación detallada del proceso de entrenamiento antiladridos para tu perro


La fórmula para corregir malos comportamientos:

  • Primer elemento: Refuerza la respuesta opuesta al comportamiento que quieres eliminar

  • Segundo elemento: Elimina drásticamente todo lo que este fortaleciendo la mala conducta

  • Tercer elemento: Siempre castiga el comportamiento que quieres eliminar

Primer elemento: Refuerza la respuesta opuesta que sea incompatible al comportamiento que quieres eliminar

Un perro puede que ladre o haga algún ruido irritante en cualquier momento, pero también puede que se este callado. Es obvio que no puede hacer las dos cosas al mismo tiempo: o ladra o se está callado. Por esto es que ladrar y estar en silencio son respuestas opuestas incompatibles.

Oso no ladraba cada segundo del día, a veces se quedaba callado. Lo que a mi me interesaba era aumentar la cantidad de tiempo que se quedaba callado. Si quieres acrecentar el tiempo de un comportamiento (por ejemplo estar en silencio) tienes que dar un premio. Puedes premiar mientras o inmediatamente después de que el perro se porta bien. Si esa recompensa hace que el perro (o la persona) responda correctamente de nuevo, entonces podemos decir que ese premio es un "reforzador de conducta".

Parte de mi plan era hacer que Oso se quedara callado por el premio o estímulo positivo. Lo que me quedaba por decidir era que tipo de recompensas iba a usar como reforzadores de conducta.

Cuando tienes frecuente contacto físico con mucha gente y durante toda tu vida, no tienes ni la menor idea de lo que es vivir aislado. Uno no se imagina la profunda ansiedad y el infinito deseo de contacto físico que tienen aquellos que han estado en soledad por años, cada oportunidad de tocar o ser tocado es como un sueño hecho realidad.

Oso estaba en esa condición: estaba hambriento de afecto. Con todo el gusto del mundo se hubiese quedado callado si el estar en silencio le hubiese brindado compañía y contacto físico. Pero hasta ese momento de su vida el silencio solo le había originado soledad.

Se hizo claro que podía usar mi presencia física y un buen masaje como reforzadores de conducta para este perrito. El plan era esperar hasta que se quedara callado, entonces yo me tomaría un minuto libre para salir a mimarlo y darle las últimas noticias sobre mi trabajo escolar.

Como comenté antes: las dos propiedades estaban separadas por una cerca de alambre que tenía varios metros de altura, la parte de arriba no estaba asegurada a ningún poste. Oso aprendió que si se paraba y presionaba la parte de arriba de la cerca con sus patas delanteras, esta se vencía con su peso y quedaba casi horizontal al suelo.

Oso era un perro extremadamente solitario, cada vez que yo salía él presionaba la cerca e intentaba treparse en ella, quería quedar lo más cerca de mí que le fuera posible. Esto ponía al perro en mi propiedad y me daba la oportunidad de tener contacto físico con él sin violar ninguna ley.

Para un perro solitario y abandonado los masajes y la conversación son premios grandiosos, pero para un perro que tiene hambre la comida es el mejor estímulo. A Oso rara vez le daban suficiente comida, estaba flaco, flaquísimo, tan flaco que hablé con la Sociedad Protectora de Animales para ver que se podía hacer. Me dijeron que no podían hacer nada, solo podrían intervenir si el perro estaba a punto de morir de inanición. Oso no se estaba muriendo, pero estaba muy, muy flaco. Desgraciadamente no hay una ley que le impida a una persona medio matar de hambre a un animal.

Hambriento o no, el pobre perrito siempre quería comer y se hubiese quedado callado con tal de tener una croqueta en el estómago. Oso anhelaba tener compañía, pero la comida era lo mejor que le podía pasar.

Por supuesto, premiar a Oso por estarse callado no lo iba a hacer dejar de ladrar, esta disciplina por si sola no funciona, pero le dió la oportunidad de entender: cuando uno no ladra, cosas muy buenas pasan. Por primera vez era premiado por estar callado. Es mucho más fácil cambiar un viejo hábito cuando tienes una buena alternativa para reemplazarlo. También hace que el perro sufra mucho menos el cambio.

Segundo elemento: Elimina drásticamente todo lo que esté fortaleciendo la mala conducta

Recuerda: los reforzadores de conducta son las cosas que recompensan al perro durante o inmediatamente después de su comportamiento, es un incentivo que ocasiona que el perro responda de la misma forma una y otra vez. Por ejemplo, cuando tomas un helado te sabe rico, por eso es que comes más. El helado estaba delicioso y eso reforzó tu conducta para comer más.

Oso se dio cuenta de que si ladraba en presencia de la gente, ellos algunas veces reaccionarían pasando algún tiempo con él. El resultado fue que empezó a ladrar cada vez que veía gente. Esa fue la razón por la que su problema de ladridos empezó y por la misma razón era que continuaba.

Para eliminar un problema de conducta debes primero eliminar lo que lo fortalece. Para Oso, sus ladridos eran su única oportunidad de interactuar con la gente, lo que significaba que para hacer que Oso dejara de ladrar, primero tendría que convencer a la gente para que dejaran de acercarse a acariciarlo o socializar con él cada vez que ladraba, en pocas palabras: tenía que hacer que la gente dejara de reaccionar a sus ladridos.

Tercer elemento: Siempre castiga el comportamiento que quieres eliminar

Definido a grandes rasgos: un estímulo negativo es algo que una persona (o un perro) preferirá evitar. Si quieres disminuir el número de veces que un mal comportamiento es realizado, necesitas mostrarlo como desagradable cada vez que suceda, siempre después de que suceda. Ese proceso se llama castigo. Es importante notar que no es necesario que los castigos sean hoscos. Puede ser algo tan simple como una mirada de desaprobación, o un "No" en tono de reprimenda.

Por eso es que otra parte de mi plan era hacer que Oso considerara el ladrar como algo negativo. Solo necesitaba decidir que clase de castigos usar. .

Sabía de antemano que usar "No" jamás me funcionaria, pero generalmente es buena idea empezar con lo mas obvio. Así que en mi primer intento usé "no" como castigo. Oso ladró como loco y yo salí enojado diciendo en voz alta: "¡No!, ¡No!, ¡No!" El me miró perplejo: le di algo en que pensar, reflexionó por varios segundos y luego continuó ladrando. Después de varios de estos intentos ya ni siquiera hacia pausas, me ignoraba completamente. .

Recuerdo que hace años caminaba en una zona cubierta con pasto con "Acero", mi Pastor Alemán, lo tenía caminando sin correa en ese momento. No me dí cuenta de que un gato del vecindario estaba escondido por allí, al aproximarnos salió de su escondite y corrió a una velocidad increíble buscando saltar la cerca más cercana para resguardarse. El perro salió disparado como flecha atrás del gato y yo grité "¡NO!". Acero trató de frenar de golpe, pero estaba corriendo tan rápido que su repentino intento hizo que se resbalara en el pasto mojado. Puso sus patas delanteras estiradas hacia adelante y su trasero en la tierra para lograr detenerse. Patinó varios metros en esa posición, sentado y moviéndose fuera de control, como automóvil con los frenos trabados. Cuando por fin logró detenerse, yo de alguna forma conseguí parar mis carcajadas para llamarlo y elogiarlo abundantemente. Estaba satisfecho con él, así que él estaba satisfecho de sí mismo.

Acero dejaba de hacer lo que estuviera haciendo cuando escuchaba "No". Siempre cumplía la orden porque le funcionaba sin excepciones. Cosas buenas le pasaban cuando obedecía "no", por eso es que siempre se esforzaba en cumplir. Por otro lado siempre hice que las cosas se tornaran desagradables cuando no obedecía la orden, siempre, cada vez que ocurría. .

La palabra "no" tenía dos significados para Acero. Uno era: "Deja de hacer eso inmediatamente". El sabía que un segundo después de escuchar esa palabra en ese tono de voz, algo bueno o algo malo iba a pasar. Todo dependía de cómo se portara después de escuchar la orden. Si se quedaba quieto y se portaba bien: algo bueno pasaba, si se detenía por un segundo y luego continuaba el mal comportamiento: algo desagradable pasaba. Como Acero era un perro al que no le gustaba ser castigado siempre obedecía y estaba feliz de hacerlo. .

Para Oso las cosas eran diferentes, para él la palabra "No" no tenía significado. El ladraba y yo salía. Desde su perspectiva esa era una situación perfecta porque así él tenía compañía, ¡y no solo eso!, todavía quedaba la posibilidad de que alguna persona de afuera viniera a unirse a la fiesta. Desde su punto de vista las cosas se tornaron maravillosas: ¡los ladridos estaban funcionando mejor que nunca! No le importaba quedarse ahí ladrando histéricamenteŠ al menos alguien estaba con él. Después de la comida eso era lo mejor que le podía pasar. Es obvio que en esta etapa no tenía posibilidades de controlar a Oso con órdenes o amenazas. .

Si Oso hubiese sido mi perro, yo simplemente hubiera dicho la palabra "no" y en seguida le hubiera dado un golpecito en la nariz, usando dos de mis dedos. El golpe hubiera sido suave para no lastimarlo, pero usado de tal forma que el prefiriese no vivir de nuevo la experiencia. Tu perro pronto dejará de ladrar y entenderá el significado de "No" si aplicas esto después de cada ladrido. Este plan no funcionaría con Oso, necesitaba entrenarlo sin pasar a la propiedad de los vecinos, no podía caminar hacia el perro y castigarlo. El perro tenia que cruzar la propiedad y venir hacia donde yo estaba para poder tener contacto físico. .

Imagina este escenario: Oso ladra .Yo salgo y lo llamo. El se acerca a mí y le doy un golpe en la nariz por ladrar. Oso entendería el golpe como un castigo por acercarse cuando lo llaman. Así que la siguiente vez que ladra y yo salgo y lo llamo él se niega a acercarse. Me quedaría en las mismas condiciones, excepto que en vez de observarme a distancia gritando "NO", me estaría observando a distancia llamándolo. .

Oso se me acercaría para ser acariciado y alimentado, en general se acercaría para que lo premiara, pero no se acercaría para ser castigado, al menos no por mucho tiempo. Así que deseché la opción de usar el golpecito en la nariz como estímulo negativo. .

Hay dos formas de castigo: puedes darle al sujeto algo que no quiere (como un golpecito en el hocico), o puedes retener algo que desea. Es obvio que con Oso tendría que usar la segunda opción. .

El primer elemento de la fórmula para corregir malos comportamientos consiste en: reforzar la respuesta opuesta que es incompatible con el problema que quieres eliminar. En el caso de Oso eso significaba que yo le daría un masaje, una croqueta o le hablaría como premio por estar callado. Una vez que aprendiera este mecanismo, yo tendría el control y estaría en posición de castigar sus ladridos reteniendo lo que le gustaba.


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