PerrosLadran.net

Esta página es parte de la sección Tu Perro del sitio perrosladran.net


Ir al índice de este artículo


Sección 1 de 12: :
Examinación detallada del proceso de entrenamiento antiladridos para tu perro

Esta sección te proveerá con un profundo análisis del entrenamiento antiladridos. Está escrito para todos aquellos que deseen entender el detallado mecanismo que implica entrenar a un perro. Si no estás familiarizado con estos conceptos necesitarás poner mucha atención y aprender unos cuantos términos nuevos. Si lees cuidadosamente aprenderás no solo a mantener a tu perro callado y feliz, sino también sobre comportamiento humano, lo cual nunca te lo esperarías de una lección para perros.

Sin embargo si lo que buscas es una guía rápida y precisa para entrenar a tu perro haz click en Explicación rápida: Cómo entrenar a tu perro para evitar ladridos excesivos.

La historia de Oso

Por allá de los noventas atravesé medio país para mudarme a mi nueva casa en South Bend, Indiana. Me dieron un plazo para terminar mi tesis, trabajaba de tiempo completo en ello y se suponía que debía entregarla por escrito, así que me la pasaba escribiendo en mi escritorio día tras día.

Desafortunadamente mi escritorio estaba ubicado en contra de una pared que daba hacia el exterior, a más o menos un metro de esa pared se encontraba una cerca de alambre la cual separaba mi casa rentada de la propiedad del vecino. Medio metro mas allá de la cerca estaba Oso, un perrito cautivo encadenado a una casa para perros, Oso era un ejemplar macho descendiente de una mezcla de perros de pastoreo.

La casa de los dueños de Oso tenía forma de rectángulo, estaba situada en dirección Este/Oeste. Sus dueños se pasaban mucho tiempo en frente de la casa, la cual era la parte Oeste. Por su parte el perro estaba encadenado en la parte de atrás, el extremo Este de la propiedad.

La intención de estas personas era poner al perro lo más lejos que les fuese posible , entre más lejos de donde ellos estaban mejor, pero en el proceso situaron a Oso de tal forma que este nunca se encontraba a más de 3 metros del lugar donde yo estaba trabajando.

Los ladridos de Oso eran para ellos un sonido en la distancia, algo casual que ellos escuchaban una o dos veces al día, pero para mí era algo constante, siempre allí, justo afuera de mi ventana. El perro estaba normalmente dentro de mi campo visual y lo podía escuchar a todas horas arrastrando su cadena, como una versión peluda de Jacob Marley.

Yo estaba encadenado a mi escritorio, esclavizado con todo el trabajo de la tesis encima y Oso estaba encadenado a su casa para perros. Éramos como Sydney Portier y Tony Curtis en la película "Fugitivos", excepto que nosotros no éramos fugitivos, tampoco nos odiábamos mutuamente y buenoŠ tampoco estábamos desafiando a la ley.

Lo que quiero decir es que estábamos definitivamente atascados el uno con el otro, sentándonos a solo unos metros de distancia, todo el día y toda la noche.

Oso era la "vista panorámica" de la ventana oeste de mi casa y muy a menudo me sorprendía a mi mismo observándolo mientras me esforzaba por pensar en las palabras correctas para formar una tesis coherente. Me atrevo a decir que en un solo día yo veía más veces a Oso que lo que su dueño lo veía en seis meses.

Alguno de los dueños saldría una vez en la mañana y otra vez en la tarde para aventarle su comida y cerraban la puerta de inmediato En muy raras ocasiones alguno de ellos hacía un superficial y patético intento de algo que parecía una demostración de afecto: le daban una palmadita en la cabeza, ¡pero eso era todo! Este era el total de atención que Oso tenía por parte de sus dueños.

Oso ladraba, ladraba, ladraba, ladraba y ladraba. Y ladraba, ladraba, ladraba y ladraba. "GUAU, GUAU, GUAU, AUUUU AUUUU, GUAU, GUAU, GUAU, ARF, ARF, GUAU, GUAU. ¡Ladraba!, ¡Ladraba!, ¡LADRABA! Tenía una garganta muy practicada en ladridos, era todo un maestro en este arte.

¿Y yo?, yo sólo sufría, sufría, sufría, ¡cómo sufría!, pero no era solamente por culpa de Oso. Otro de mis vecinos tenía un perro que también ladraba a todas horas. Este otro perro estaba situado justo afuera de la ventana de mi dormitorio. Así que no dormía bien y tampoco podía tomar una siesta durante el día, porque a esas horas ambos perros ladraban.

Para hacer las cosas aun peores no estaba avanzando con mi tesis. Este tipo de cosas necesita mucha concentración. Cada vez que trataba de enfocarme en mi trabajo, toda mi concentración se perdía por ladridos repentinos que disparaban mi adrenalina, hacían que mi corazón saltara del susto y que mi sistema nervioso se alocara.

Es la misma experiencia física que te ocurre cuando piensas que estás solo y cuando menos te lo esperas alguien te medio mata del susto. Cada vez que lograba sumergirme en mis pensamientos Oso me asustaba de nuevo. Pude haber disminuido el susto tratando de no pensar tan profundamente, pero bueno, mi meta era tratar de concentrarme. Mover el escritorio no hubiera solucionado nada. Las partes de la casa en las que el escritorio hubiese entrado estaban localizadas en los lugares favoritos para ladrar del otro perro.

Las cosas se salieron de control, al punto que tuve que hacer algo, pero la policía no estaba autorizada para intervenir, el departamento de control animal era un real y magnifico cero a la izquierda, y por supuesto, los dueños de Oso no iban a ponerse en acción tan fácilmente. Así que con dolor en el corazón por tanta mala experiencia fui a hablar con la "familia" de Oso

Los dueños de Oso

Caminé hacia el frente de la casa de los vecinos, toqué la puerta y una mujer de treinta y tantos salió. Le dije donde vivía y le comenté que quería hablar con ella acerca de Oso.

-"Lo escucho" -me dijo, Lo que en realidad me quería decir era: "vamos a ver con que estupidez me sales"

-" Bueno, lo que pasa es que ladra demasiado"

- "¿Ah si?" - Esto lo dijo en un tono de sospecha que se traducía como: "¿Porqué diablos me estás diciendo esto?, ¿a ti qué te interesa?, ¿qué es lo que en realidad quieres?"

- "Es que en serio el perro ladra bastante y me molesta mucho".

- "Si," - contestó, - "Ladra todo el tiempo."

- " Oiga, ¿no ha pensado en entrenarlo?"

- "¡Lo entrenamos pero no aprendió nada! Es demasiado estúpido."

- "¿Y porqué no lo lleva con un entrenador profesional?"

-" De hecho lo llevamos con un entrenador. Ese entrenador lo llevó con otros dos profesionales, y todos estuvieron de acuerdo que el perro no puede ser entrenado."

No lo dije en voz alta pero me quede pensando: "A ver, déjeme digerir esto: tiene usted un perro que ladra todo el tiempo y definitivamente no puede ser entrenado, el pobre ladrará para siempre. ¿y la solución al problema es encadenarlo exactamente bajo mi ventana, donde ustedes lo han dejado prácticamente abandonado?". Este es el tipo de cosas que escuchas de gente abusiva que por desgracia tiene perros. El mensaje es: Mantener a este animal me sale muy caro, así que te voy a hacer sufrir para cobrármelas todas juntas.

Pero antes de que pudiera responder ella dijo -"Venga en la noche cuando mi esposo esté en la casa" - y cerró la puerta de un golpe.

Se fue tan abruptamente que tardé varios segundos en darme cuenta de que la conversación se había terminado. Caminé a mi casa desesperado porque sabía que hablar con el esposo no tenía ningún sentido, no lograría tener una conversación productiva con esa gente.

Sabía (por mis largas observaciones) que Oso era muy inteligente. Si sus dueños pensaron que era "estúpido" o "retrasado" es porque no sabían ni pizca sobre perros. Supe inmediatamente que la señora de la casa me dijo mentiras, trató de convencerme que un entrenador profesional declaró a Oso "un caso perdido".

Sin excepciones, a todos los perros se les puede enseñar cuando ladrar y cuando no ladrar. Cualquier entrenador se hubiera dado cuenta inmediatamente de que Oso era brillante y muy capaz.

La "familia" de Oso llegó a la conclusión de era "estúpido" porque no pudieron hacer que dejara de ladrar, pero vamos a checar el método que usaron. No me cabe ni la menor duda de que ocurrió así: Oso empezó a ladrar mucho, ellos salían a veces para gritarle "CALLATE". Cuando se dieron cuenta de que los ladridos continuaban y no había forma de callarlo empezaron a golpearlo .Como eso tampoco funcionó concluyeron que era estúpido y se dieron por vencidos. Fueron testigos de que Oso se negó a dejar de ladrar y tomaron esto como evidencia de que el perro era un retrasado mental. Pero yo supe que eso solo ratificaba mi teoría: Oso era muy inteligente y tenía sus razones para ladrar tanto.

Si quieres entender porqué alguien se porta como se porta, necesitas echar un vistazo a lo que pasa después de su comportamiento. Oso solamente ladraba ante determinados estímulos. Solo ladraba cuando había gente alrededor. Habían frecuentes partidos de basketball cerca del lugar donde Oso estaba, algunos peatones caminaban por allí también. El perro aprendió que si le ladraba a la gente, y estaba de suerte, algunas de esas personas caminarían hacia él para regañarlo o ver que le pasaba. También aprendió que si no ladraba para nada seguiría siendo un prisionero solitario en la casa de gente que al parecer no sabía que existía.

Oso era un Ladrador Social, atraía a la gente llamándolos hacia donde él estaba y algunas veces le resultaba. Oso no era estúpido. El sabía que si dejaba de ladrar su vida social se acabaría, lo cual es inaceptable para un perro. En otras palabras, pasaría muchísimo tiempo solo.


Ir a la Sección 2 de este artículo

Ir al índice de este artículo


Esta página es parte de la sección Tu Perro del sitio perrosladran.net